El colegio Santa María del Rosario, fiel a su misión y siguiendo las exigencias normativas del país, especialmente lo estipulado en la ley de infancia y adolescencia y en la política pública de primera infancia, hace suyo, a través de su nivel preescolar, el deber de garantizar el desarrollo integral de la primera infancia, a través de las prácticas educativas establecidas en su propuesta formativa, con el fin de propender por un desarrollo armónico e integral, de acuerdo con las dimensiones humanas definidas en el P.E.R. (Proyecto Educativo Rosarista).

Los niños y las niñas que ingresan a los grados preescolares son poseedores de unos saberes que han adquirido en sus relaciones consigo mismo, con las personas que le rodean, con los objetos, en sus vivencias y situaciones. En estos encuentros, lo que ven, escuchan y viven los desequilibra, les permite desarrollar nuevos conocimientos, modificar lo que tenía y crear expectativas frente a los otros. Pero poniendo en consideración que en esta etapa de la vida los sujetos tienen las condiciones para aprender y hacer, el Ministerio de Educación Nacional hace su apuesta por el desarrollo de sus competencias. 

Mediante el Decreto No.088 de 1976, el Ministerio de Educación Nacional incluye la educación preescolar como el primer nivel del sistema educativo formal. En el marco de la Renovación Curricular, se diseña el Currículo de Preescolar (niños y niñas de 3 a 6 años).

Es así como el nivel de preescolar tiene como base en su aspecto legal, la Constitución Política de Colombia; fundamental en el camino que emprendió hacia el reconocimiento, defensa y garantía del derecho de los niños, las niñas y adolescentes, en cuanto se proclamó la Constitución Política y se sanciono la ley 12 por medio de la cual “el congreso de la república aprobó la convención sobre los derechos del niño, adoptada por la asamblea de las naciones unidas el 20 de noviembre de 1989”.

Lo anterior es ratificado con la ley 1098 de 2006 “por lo cual se expide el código de la infancia y la adolescencia” con la finalidad de garantizar a los niños, niñas y adolescentes su pleno y armonioso desarrollo, para que crezcan en el seno de la familia y de la comunidad, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión. (1 Art. 1 de la Ley 1098 de 2006).

En este marco se reconoce por primera vez y de manera legal el derecho al desarrollo integral en la primera infancia (Artículo 29): “la primera infancia es la etapa del ciclo vital en la que se establecen las bases para el desarrollo cognitivo, emocional y social del ser humano. Comprende la franja poblacional que va de los cero (0) a los seis (6) años. Son derechos impostergables de la primera infancia: la atención en salud y nutrición, el esquema completo de vacunación, la protección contra los peligros físicos y la educación inicial”.

De igual forma el nivel de educación preescolar se enmarca en las disposiciones de la ley 115 de 1994 y sus normas reglamentarias, que no solamente reconocieron el avance anterior sino que ampliaron la reflexión alrededor de fines, objetivos, estructura, organización, componentes y estrategias sustentadas en los principios de integralidad, participación y lúdica, para la organización y desarrollo de los proyectos lúdico pedagógicos y otras actividades complementarias. (2  Ministerio de Educación Nacional. Desarrollo infantil y competencias en la primera infancia (documento N°10). Bogotá, 2009. p.8.)

Es así como la educación preescolar el cual trata el artículo 15 de la ley 115 de 1.994, se ofrece a los niños antes de iniciar la educación básica y está compuesta por tres grados, de los cuales los dos primeros grados constituyen una etapa previa a la escolarización obligatoria y el tercero es el grado obligatorio.  La Ley General de Educación –ley 115 de 1994-define la educación preescolar como la “ofrecida al niño para su desarrollo en los aspectos biológico, cognoscitivo, psicomotriz, socio-afectivo y espiritual, a través de experiencias de socialización pedagógicas y recreativas”.

Fundamentado en su visión antropológica, el Colegio  Santa María del Rosario pone su empeño en el nivel preescolar para que los niños y niñas, se beneficien de su formación, se sientan reconocidos, valorados y valiosos, dignos y felices de existir.  Está convencido de que en la primera infancia “La atención, el cuidado y una educación de buena calidad son factores determinantes para que los procesos físicos, sociales, emocionales y cognitivos se desarrollen apropiadamente y contribuyan a los niños y niñas a afrontar los retos del nuevo milenio desde la perspectiva de desarrollo humano y social, y del mismo modo a cumplir las opciones a lo largo de su vida”. (3 Decreto 2247 del 11 de septiembre de 1997, mediante el cual se reglamenta el nivel de educación preescolar).

Por  eso,  no  escatima  esfuerzos  para  promover  ambientes  educativos  que  permitan  a  sus estudiantes conocerse, potenciar y desarrollar las destrezas, habilidades y capacidades, a través de las dimensiones: Socio afectiva, corporal, cognitiva, comunicativa, estética y espiritual que les permitan APRENDER A SER seres humanos en lo individual y en lo colectivo. (4 Ministerio de Educación Nacional, PEI, Lineamientos, MEN, 1996).