Preescolar

Propuesta Rosarista en pro de la equidad de género y la integración social.


El hombre es, sin lugar a dudas, un ser social y por ende, establece comunicación y relaciones entre si para conformar comunidades y naciones enteras, que requieren de la interacción de los géneros para su progreso y desarrollo de manera conjunta. Es por tanto, que las Instituciones Educativas y las familias, tenemos el compromiso de educar en valores que fomenten adecuadas relaciones sociales, superando discriminaciones de raza, género, clase y tendencias sociales.

Ante este panorama, el colegio Santa María del Rosario ha tomado la decisión de incluir niños en sus aulas, en pro de la socialización sin discriminaciones de género y buscando una mayor unidad familiar.

Este horizonte integrador se da en medio del modelo educativo Rosarista y de los valores que fomenta. Para nuestro colegio nuestro colegio será tambien un proceso progresivo, ya que se iniciará desde los primeros grados (prejardín, jardín y transición) hasta llegar a os grados superiores.

La tendencia está encaminada a la inclusión, a la igualdad de género y a la equidad.

Es cierto que es un gran desafio y que requiere de planeación, cambios, preparación, pero sobre todo de compromiso de cada uno de los miembros de la familia Rosarista para cumplir las metas trazadas en esta nueva etapa de nuestra exitosa carrera formativa.

Por esto y por más, hoy recibimos con una alegría inmensa a nuestros futuros niños Rosaritas, quienes llegan cargados de una gran energía, sonrisas y mucha ternura.

Todos nuestros niños y niñas están aquí para brindarles nuestro amor, dedicación y conocimientos y así seguir cultivando y fomentando valores de respeto, tolerancia, trabajo en quipo y amistad.

Agradecemos con todo el corazón a los padres de familia por este gran voto de confianza…


¡Bienvenidos amigos Rosaristas a su segundo hogar!.



En el Preescolar del Colegio Santa María del Rosario, la aventura de la educación comienza a los 3 años, cuando los niños ingresan a Pre jardín. Con sus expectativas y su constante necesidad de descubrir, llegan a nuestro preescolar, un nuevo mundo que les abre las puertas del aprendizaje. A medida que pasan los meses esta aventura se convierte en experiencias de vida, donde en medio del juego, la lúdica y diversas actividades, se potencia el desarrollo de habilidades y destrezas, transformando los conocimientos adquiridos, socializando con compañeros y docentes y lo más importante, aprendiendo a disfrutar y a ser felices.

Comprender quiénes son los niños  y niñas que ingresan al nivel preescolar remite necesariamente a la comprensión de sus dimensiones de desarrollo (cognitiva, socio-afectiva, corporal, comunicativa, estética, comunicativa, actitudinal valorativa) desde su propia individualidad. Esa concepción   le corresponde al docente, a las familias y a las personas cercanas  a los niños y niñas para estar al tanto del proceso de evolución que viven durante  este periodo de vida, en una interacción constante que posibilite su pleno desarrollo.

Dimensión cognitiva

Comprensión de los orígenes y desarrollo de la gran capacidad humana para relacionarse, actuar y transformar la realidad, es decir, tratar de explicar cómo empieza el niño a conocer, cómo conoce, y cuando llega a la institución educativa cuáles son sus mecanismos mentales que le permiten y posibilitan lograr un mejor y útil conocimiento.


Dimensión comunicativa

Está dirigida a expresar conocimientos e ideas sobre las cosas, acontecimientos y fenómenos de la realidad; a construir mundos posibles; a establecer relaciones para satisfacer necesidades, formar vínculos afectivos, expresar emociones y sentimientos.


Dimensión corporal

La expresividad del movimiento se traduce en la manera integral como el niño actúa y se manifiesta ante el mundo con su cuerpo “en la acción del niño se articulan toda su afectividad, todos sus deseos, todas sus representaciones, pero también todas sus posibilidades de comunicación y conceptualización”. Por tanto, cada niño posee una expresividad corporal que lo identifica y debe ser respetada.


Dimensión ética

Es la formación ética y moral en los niños consiste en abordar el reto de orientar su vida, es decir, llevar al niño poco a poco a la interiorización de reglas y formas de relacionarse con su entorno y con sus semejantes, y por otro lado, permitir apreciaciones sobre la sociedad y sobre su papel en ella.


Dimensión estética

El niño, en esa permanente interacción consigo misma, con sus pares y con los adultos, especialmente con sus compañeros, el docente y padres de familia, manifiesta sus sensaciones, sentimientos y emociones, desarrolla la imaginación y el gusto estético garantizando climas de confianza y respeto, donde los lenguajes artísticos se expresan y juegan un papel fundamental al transformar lo contemplado en metáforas y representaciones armónicas de acuerdo con las significaciones propias de su entorno natural, social y cultural.


Dimensión afectiva

La comprensión de la dimensión socio-afectiva hace evidente la importancia que tiene la socialización y la afectividad en el desarrollo armónico e integral en los primeros años de vida incluyendo el periodo de tres a cinco años.

El desarrollo socio-afectivo en el niño juega un papel fundamental en el afianzamiento de su personalidad, autoimagen, autoconcepto y autonomía, esenciales para la consolidación de su subjetividad, como también en las relaciones que establece con los padres, hermanos, docentes, niños y adultos cercanos a él, de esta forma va logrando crear su manera personal de vivir, sentir y expresar emociones y sentimientos frente a los objetos, animales y personas del mundo, la manera de actuar, disentir y juzgar sus propias actuaciones y las de los demás, al igual que la manera de tomar sus propias determinaciones.


Dimensión actitudinal y valorativa

Es el conjunto de valores, de intereses, de aptitudes y actitudes de orden moral y religioso que el niño y la niña van adquiriendo en su interacción con el entorno.

El colegio Santa María del Rosario, fiel a su misión y siguiendo las exigencias normativas del país, especialmente lo estipulado en la ley de infancia y adolescencia y en la política pública de primera infancia, hace suyo, a través de su nivel preescolar, el deber de garantizar el desarrollo integral de la primera infancia, a través de las prácticas educativas establecidas en su propuesta formativa, con el fin de propender por un desarrollo armónico e integral, de acuerdo con las dimensiones humanas definidas en el P.E.R. (Proyecto Educativo Rosarista).

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