Principios Educativos

Los Principios Educativos de la Congregación de Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Sena se inspiran en la visión cristiana de los fundadores, Fray Saturnino Gutiérrez O.P. y Madre Gabriela de San Martín, quienes determinaron los aspectos más importantes del carisma congregacional para la concreción de su misión educativa. Los principios que fundamentan la propuesta Rosarista son:

 

1. La educación exige cultivar las potencialidades del ser humano y de su entorno, a partir de la inteligencia, la voluntad y la acción, como elementos básicos del dinamismo del hombre.

6. La persona, en su dimensión relacional, realiza la participación en solidaridad, gratuidad y comunión.
2. La educación asume un hombre en concreto, con posibilidades diversas de realización. Cada persona posee su propia originalidad y por ello se realiza en la conquista de su autonomía y libertad. Hay gradación en las aptitudes de cada hombre y sus procesos llevan ritmos diferentes. 7. La educación capacita para el trabajo y lo dignifica como medio de realización personal; esto significa organizar, optimizar y canalizar los componentes operacionales de la realidad para el bien común y para mejorar la calidad de vida.
3. La educación conlleva al descubrimiento de la Verdad, lo cual exige el saber, el saber ser y el saber hacer. El saber cobra sentido si se encarna, se hace vida y se orienta a la solución de las necesidades del hombre. 8. La educación está cimentada en la fuerza constructiva del amor que trata, dirige y cuida con fortaleza, dulzura y caridad; que sabe corregir una falta, pero muestra más que ama de corazón a la persona; y que tiene como única preferencia al más pobre y desvalido.
4. La educación debe favorecer el desarrollo de los valores humano- cristianos, para que el hombre sea agente transformador de su medio, anuncie explícitamente el Evangelio y realice la plenitud en Cristo. 9. La autoridad del maestro procede de su capacidad para instruir más con el ejemplo que con la palabra; de mover por la persuasión y no por el imperio, y de conservar siempre la paz en su alma para comunicar paz a los espíritus.
5. La educación acompaña a la persona para que construya en sociedad la historia. Cada sociedad, a través de sus diversas estructuras, influye en mayor o menor grado en la construcción de la identidad cultural del hombre. 10. La educación exige el discernimiento que lleva a cumplir siempre la sentencia del Espíritu Santo; “Suaves en el modo, firmes en el objeto, sin presunción ni dureza, pero tampoco con pusilanimidad”.

Estos principios determinan las características propias de la Educación Rosarista:

  • Humanizante: encuentra en la persona humana el centro y el fin de su acción educativa.
  • Personalizante: asume la singularidad de la persona, respetando y promoviendo su propio proceso de desarrollo.
  • Integral: desde la conciencia se aporta a la construcción de la interdisciplina del saber y desde allí a la integralidad de lo humano.
  • Proyectiva: capacita para dar respuestas concretas y creativas a los retos del presente y del futuro.
  • Evangelizadora: toma a Jesucristo resucitado como eje de transformación y liberación integral del hombre.
  • Liberadora: procura el desarrollo de la autonomía. La conciencia de que cada quien es agente de su propio proceso de formación y responsable de la construcción crítica de un mundo cultural, que promueve los valores de la nacionalidad.
  • Socializadora: proporciona los elementos necesarios para la comunión y participación de las personas en la construcción de la civilización del amor y asume el conflicto como elemento de crecimiento.
  • Diversificada: desde el trabajo, como expresión de realización personal y servicio social, responde a las necesidades y expectativas del individuo y de la sociedad.
  • Compasiva: se vivencian estos valores en el aula creando conciencia en los estudiantes de amar y respetar a los que nos rodean sin distinción alguna de su clase, raza, etc.
  • Performativa: los docentes se caracterizan por el buen trato a sus estudiantes, con amabilidad, respeto y firmeza. Se forman nuestros estudiantes para que sean líderes y trasmisores de una sana convivencia.
  • Espiritual: nuestros estudiantes son tratados con dulzura, ternura y el amor infinito de Dios, en un ambiente de autoridad con espiritualidad dominicana.
 
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